
Perdulario... Hace dos días escuché por primera vez esta palabra. Estaba intoxicado, por supuesto, y se me movía en la cabeza zambulléndose en el tarro de cerveza oscura y luego reaparecía la P de entre la espuma para volverse a sumergir otra vez antes de otro trago.
las piernas, yo soy un caballero. Qué buena está, hasta me dio más sed. Creo que fue Perdudario, o el Perdumín, ¿o Perdudorio? ¿Perdurique? No ese cabrón dijo que iba a ir a Bucareli 96, creo que es un antro gay, jaja.
Y me dejaron aquí. La barra también se ha puesto a bailar, y la rocola está apagada, chale. Lo último que recuerdo es que su cuerpo estaba frío, el de la botella, pero su interior ardía, quemaba...
Ahora que estoy sobrio, agradezco a ese amigo que iluminó mi camino, esa luz que le dio sentido a mi vida, el gurú gorrón que se hizo humo como cualquier mago blanco; me he encontrado conmigo mismo, la sangre me bulle como ese líquido ámbar que cae de la botella, la emoción... los hombres no lloran, pero yo sí... pasado y presente se han abrazado, me viene a la mente la primera bebida que tuve cerca, era el eslabón-flashback perdido, ahora lo entiendo todo, estoy feliz, ahora sé quién soy, un PERDULARIO, estoy feliz, apenas y puedo expresarlo, por eso levanto esta caguama para decirles, ¡salud! 
Mi vieja me espera en el carro. No quiero hacer esperar a esa morrita. Si supieran cómo chupa... quiero decir, cómo perdulea.
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