Este tecleador pudo colarse junto con la prensa acreditada a la presentación del nuevo disco del chiapaneco Reyli, Qué vueltas da la vida (Sony Music, 2009). Tras deliberar con el honorable consejo editorial de este impetuoso esfuerzo periodístico arrabalero, se consideró que, como la cultura es todo lo que nos rodea, podíamos darle su oportunidad al ex vocalista de Elefante y cubrir esta presentación oficial, ocurrida a tres meses de que el disco se pusiera a la venta y que se remató, dijo Reyli durante la conferencia en la que los medios fueron atendidos con sodas y escasos bocadillos, “con un festejo”. Se refería al concierto en el que interpretó los once temas del disco (algo que, dijo, no es fácil hacer porque en las giras se tocan dos o tres temas apenas) ante una concurrida asistencia que llenó el Amapola de Insurgentes Sur con todo y que tuvo que soportar una larga espera bajo una llovizna incesante. A la hora del concierto, el agasajo fue en grande: barra libre de tequila, whisky, ron, vodka y cerveza que mantuvo candente el ambiente mientras la conciencia bamboleaba.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Agasajo en grande
Este tecleador pudo colarse junto con la prensa acreditada a la presentación del nuevo disco del chiapaneco Reyli, Qué vueltas da la vida (Sony Music, 2009). Tras deliberar con el honorable consejo editorial de este impetuoso esfuerzo periodístico arrabalero, se consideró que, como la cultura es todo lo que nos rodea, podíamos darle su oportunidad al ex vocalista de Elefante y cubrir esta presentación oficial, ocurrida a tres meses de que el disco se pusiera a la venta y que se remató, dijo Reyli durante la conferencia en la que los medios fueron atendidos con sodas y escasos bocadillos, “con un festejo”. Se refería al concierto en el que interpretó los once temas del disco (algo que, dijo, no es fácil hacer porque en las giras se tocan dos o tres temas apenas) ante una concurrida asistencia que llenó el Amapola de Insurgentes Sur con todo y que tuvo que soportar una larga espera bajo una llovizna incesante. A la hora del concierto, el agasajo fue en grande: barra libre de tequila, whisky, ron, vodka y cerveza que mantuvo candente el ambiente mientras la conciencia bamboleaba.
Por Alperdu Ampolletas

Perdulario... Hace dos días escuché por primera vez esta palabra. Estaba intoxicado, por supuesto, y se me movía en la cabeza zambulléndose en el tarro de cerveza oscura y luego reaparecía la P de entre la espuma para volverse a sumergir otra vez antes de otro trago.
las piernas, yo soy un caballero. Qué buena está, hasta me dio más sed. Creo que fue Perdudario, o el Perdumín, ¿o Perdudorio? ¿Perdurique? No ese cabrón dijo que iba a ir a Bucareli 96, creo que es un antro gay, jaja.
Y me dejaron aquí. La barra también se ha puesto a bailar, y la rocola está apagada, chale. Lo último que recuerdo es que su cuerpo estaba frío, el de la botella, pero su interior ardía, quemaba...
Ahora que estoy sobrio, agradezco a ese amigo que iluminó mi camino, esa luz que le dio sentido a mi vida, el gurú gorrón que se hizo humo como cualquier mago blanco; me he encontrado conmigo mismo, la sangre me bulle como ese líquido ámbar que cae de la botella, la emoción... los hombres no lloran, pero yo sí... pasado y presente se han abrazado, me viene a la mente la primera bebida que tuve cerca, era el eslabón-flashback perdido, ahora lo entiendo todo, estoy feliz, ahora sé quién soy, un PERDULARIO, estoy feliz, apenas y puedo expresarlo, por eso levanto esta caguama para decirles, ¡salud! 
Mi vieja me espera en el carro. No quiero hacer esperar a esa morrita. Si supieran cómo chupa... quiero decir, cómo perdulea.
martes, 8 de septiembre de 2009
Hacia una ontología perdularia

Por Perdumín
Como deben saber, estimados perdularios, ésta es una profesión que reclama un trabajo altamente especializado, y por ende, un lenguaje complejo, forjado a base de esfuerzo duro y amplio conocimiento que sólo lo dan años de visitas gorronescas a cuanta inauguración, presentación, exposición, función, exhibición y demás “ciones” de la vida cultural perdularia. Así es, si hasta para este noble oficio de hacer quórum (entiéndase vil y llanamente “bola”) se exige soplarse los actos culturales cívicos para en seguida pasar el desquite perdulario etílico, por ello es necesario profesionalizarse para ser más competitivos (chupar y comer más y mejor, pues) en un mundo cada vez más globalinflado, y bueno pa’ no hacerla más de tos, ahí les van algunas frasecillas pa’ los neófitos que quieren ingresar a este arte, y a manera también de intercambio entre perdularios profesionales que abundan, y así nos sintamos orgullosos de nuestra prolífica actividad cultural.
Aquí, unas frases recogidas del argot perdulario (obviamente esta selección puede y debe crecer gracias a vuestras ilustrísimas aportaciones):
“Te acepto esa cortesía mi hermano”
“¿A qué hora empiezan a servir?”
“Chale, ¿ya va a acabar de hablar este güey?, ya que corran las chelas ¿no?”
“Puta madre, está lleno de perdularios”
“Chingada madre, tanto esperar pa’ que nomás dieran un pinche vasito de vino”
“Ay, güey!, está rebuena esa vieja, le voy a enseñar mi credencial de periodista”
“Ese pinche mesero cómo se hace pendejo con la charola”
“Me vale madre si llego tarde, con que no se acabe el chupe no hay pedo”
“Soy reportero, ¿me da mi ejemplar de prensa?”
“Las pinturas están de la chingada, pero la pintora tiene buena nalga”
“No mamen, están cobrando las cervezas, ¿qué creen estos pendejos que diario me pongo saco y camisa?”
“Esa pinche gorda se está atascando los bocadillos”
“Pasajeros al tren…”
“Olvidé mis cigarros en el trabajo [pos cuál], ¿me regala uno?”
“Me llegó una invitación”
“¿Ya no hay más Chivas?”
“¿Me pone mi trago pa’ llevar?”
“No sé qué madre estoy comiendo, pero está bueno”
“Ahí apártame esta chela carnal”
“¿Cuál es la presentación de la semana?”
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Del cine ni me acuerdo
Al festejo aparecieron incluso familias de perdularios en distintos niveles de generaciones, arriba: el abuelo, orondo, se esmera por heredarle al hijo, ufano, los conocimientos necesarios del arte del perdulario; abajo: la nieta, golosa, le muestra al abuelo, cogitabundo, cómo la juventud se impone cuando una marabunta ataca sobre los bocadillos.